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Entrevista Bloguera

Hace unas semanas, y como parte del ciclo de Entrevistas Blogueras que estamos llevando a cabo en Revista Pluma Roja , me tocó responder algunas preguntas. He aquí las respuestas 🙂

Mi nombre es Pablo Mirlo. Soy traductor de profesión, pero poeta y músico por vocación. Nací en la ciudad de La Serena, Chile. Una ciudad partida en dos por el lecho de un casi extinto río, y que mira al oeste, a ese siempre imponente y profundo Océano Pacífico.

Mi viaje por las letras comenzó cuando tenía 14 años. En ese tiempo comencé a escribir canciones, o lo que yo creía eran canciones, y desde ahí en adelante, no paré de escribir.

En la actualidad, no solo escribo canciones. Escribo artículos, ensayos, cuentos, reseñas y poemas, aunque es esto último lo que más gusta en este momento, y que creo, seguiré haciendo hasta que me aburra o se me ocurra hacer otra cosa.

Las razones que tengo para escribir, no sé si las tengo claras. Escribo porque me gusta. Y creo que esa es una razón más que suficiente. No escribo para cambiar el mundo, ni las vidas, ni nada por el estilo. Escribo porque me gusta. De lo contrario no lo haría. Eso con respecto a qué me motiva en general a escribir, pero si tuviera que definir mi gusto por la escritura por cada cosa que hago relacionado con ella, tendría que decir que: en el caso de las canciones, escribo letras para acompañar la música. En el caso de los artículos, escribo porque me gusta dar mi opinión. En el caso de los ensayos, escribo porque a veces me gusta hacer cosas más elaboradas con respecto a algún tema de mi interés. En el caso de los cuentos, escribo cuando la realidad, a veces, es mejor presentarla en un cuento, que la haga más creíble. Y los poemas, bueno, escribo pues me gustan mucho los juegos de palabras, los versos, las metáforas, todo lo que lleve o transporte con las palabras. Y la poesía, me ofrece el lugar perfecto para la experimentación.

Mis trabajos escritos han sido publicados en esta revista –obviamente–. Pero también pueden ser encontrados en el sitio web: Prisma a la vista (prismalavista.com) y mi blog personal, pablomirlo.wordpress.com

Preguntas y respuestas:

¿Cuál es tu pesadilla más recurrente?

No creo tener pesadillas de ningún tipo. La verdad es que nunca he tenido pesadillas como las que la gente comúnmente tiene, como soñar que la matan o que la persigue alguien con una cuchilla o algo por el estilo. Por lo general, solo sueño, pero no son pesadillas.

Nombra tres cosas que te parezcan muy vulgares

Mmm, primero creo tendríamos que definir qué es vulgar para cada quién.

Para mí, por ejemplo, la mentira es vulgar. Y es peor aun cuando esta es difundida a las grandes masas como información verdadera. Si vemos la vulgaridad desde ese prisma, para mí las grandes cadenas “informativas” con sus noticieros son vulgares, pues recurren a la mentira de manera sistemática para engañar a la población y defender los intereses de los grandes grupos (yo les llamo pandillas) económicos.

Lo que para mí también es vulgar, son las enormes brechas económicas existentes entre los súper ricos y los ultra pobres que viven en la mayoría de los países de la órbita capitalista gringa. Pues mucha de esa riqueza, no es el fruto de su esfuerzo y trabajo, sino que es, lisa y llanamente, la consecuencia del constante saqueo al que someten a la clase trabajadora bajo leyes corruptas y abusivas creadas por ellos mismos para oprimir. Eso es vulgaridad pura.

Y en última instancia, pienso que es muy vulgar que existan países donde para poder educarte tengas que, poco menos, vender un riñón para entrar a la universidad. Que se cobre por aprender, me parece de una vulgaridad y crueldad sin límites. Sobre todo, cuando a nadie pareciera molestarle que se gasten millonadas de dinero en armamento. Si ese modo de gastar el dinero no nos dice algo sobre las prioridades de un pueblo, sus gobernantes y la urgente necesidad de educar sin restricciones, para que, justamente, eso no pase, no sé qué otra cosa lo hará.

¿Cuál es la esperanza que siempre has mantenido?

La verdad es que no vivo con muchas esperanzas de nada. Dejo que las cosas sigan el curso que les corresponda. Casi no pienso en qué va a pasar mañana, o pasado mañana.

¿Tienes amor para dar? ¿Qué haces con él?

Pienso que el amor que tengo lo entrego en forma de ayuda o una sonrisa. Si puedo ayudar a alguien en alguna manera, pienso que estoy entregando amor. Pienso que el amor lo sostiene todo y es lo único que nos mantiene vivos en un mundo tan salvaje. Si puede ser de utilidad para alguien, si puedo aliviar su carga, aunque sea por un momento, considero que he hecho algo con mi amor.

¿Verso de tu poema favorito?

La verdad es que no tengo poema favorito. Pero si consideramos la letra de una canción, como poesía, en ese caso, esta es mi favorita: “El verso es una paloma que busca dónde anidar. Estalla y abre sus alas para volar y volar” Es de una canción de Víctor Jara. La canción se llama Canto libre.

¿Qué planes tienes para después de tu muerte?

Seguir haciendo lo mismo que ahora: escribir poesía, si es que no me he cansado de hacerlo. Aunque también tengo planeado visitar todos esos lugares que no pude visitar en esta vida por falta de dinero. También me gustaría regresar en algún tipo de forma y –si me dejan– volver a decir a mis seres queridos que la vida sigue.

¿Chocolate o helado?

¡Qué pregunta más difícil! ¿Qué tal helado de chocolate? o ¿chocolate helado? Fuera de broma, no podría elegir entre ninguno de los dos, por ende, me quedo con ambos y sus respectivas combinaciones y variables.

¿Verso o prosa?

Para escribir, verso, definitivamente. Para leer, ambas.

¿Existe Dios?

¡Claro que existe! Pero el Dios que me gusta es el Dios artista que pinta los atardeceres, el que pone a las galaxias a girar en espiral. El que se preocupó de dotar a los animalitos cuadrúpedos de pequeñas almohadas en sus patitas para que no sufran con la dureza del suelo. El que dotó de vida el agua, el aire, la tierra y el fuego. El Dios poeta que inventó el otoño y el invierno para que nos acercáramos más los unos a los otros y nos abrigáramos mutuamente. En ese Dios creo, no ese otro que algunos han pintado como castigador, furioso y solo preocupado de que lo amen, adoren y le canten alabanzas por la eternidad.

ypppp

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Desde la cama

A menudo se escucha decir que necesitamos cambios profundos en nuestro país. Que debemos refundar la nación, cambiar la constitución y todas las reglas del juego. Sin embargo, nadie hace nada significativo y eso parece incomodar a muchos que quisieran que las cosas sucedieran más rápido –entre los que me incluyo–.

Ahora bien, ¿y si justamente no hacer nada fuese la solución?

El gran John Lennon lo hizo a su modo cuando protestó contra la guerra en Vietnam y a favor de la paz quedándose en cama por dos semanas junto a su esposa Yoko Ono (Una semana en Ámsterdam desde el 25 al 31 de marzo de 1969 y otra semana en Montreal, desde el 26 de mayo al de 2 junio del mismo año). En la instancia, para algunos ridícula y excéntrica, tuvo la oportunidad de recibir a periodistas y masificar su mensaje en una época en la que difundir la opinión y extenderla por todo el mundo no era tan fácil como en la actualidad –básicamente se tenía que ser el líder de la banda más grande de todos los tiempos –lo que no es poco–, para poder transmitir un mensaje claramente impopular para las castas opresoras de ese tiempo–. Y aun así, pese a ser quién era, muchos encontraron patética su forma de protestar y lo ridiculizaron. Sin embargo, su protesta pacífica tenía un gran fondo intelectual, quizá utópico, pero qué más da, si de las utopías nos nutrimos y vivimos los que queremos mejorar este mundo.

Su protesta invitaba a una sana reflexión. ¿Cuántas veces no han deseado quedarse en cama? No ir a trabajar. Dormir un rato más. Levantarse tarde. Muchas veces ¿no? Ahora imaginen ¿y si el soldado no saliera a matar este día y se quedara en cama? ¿Y si el presidente se quedará en casa leyendo un libro o durmiendo hasta tarde? ¿Y si los que nos oprimen escaparan de la dictadura del tiempo, los horarios y la agenda y se quedaran en sus casas? ¿Cuántas guerras se retrasarían o evitarían? ¿Cuánta sangre inocente dejaría de correr?

Ahora imaginen que los que nos oprimen: presidentes, empresarios, militares, no se quedaran en cama y de todas maneras salieran a cometer las atrocidades habituales contra el pueblo. ¿Qué harían si nosotros, en cambio, fuésemos los que nos quedáramos en casa? ¿Qué harían si la gente, en vez de ir al enfrentamiento directo en las calles contra la policía, no saliera a enfrentarlos? ¿Qué pasaría si la protesta fuese no solo no ir a trabajar, sino que no que el no transitar por las ciudades, quedarse en casa por días, semanas, meses? ¿Vendrían a sacarnos de nuestras camas? ¿Invadirían nuestros barrios para obligarnos a seguir moviéndonos como mercadería sobre una correa transportadora que es el sistema en el que sobrevivimos?

No tengo las respuestas para todas estas preguntas, mas planteo la idea. Si el sistema se mueve es por causa nuestra. Basta con que nos bajemos de la rueda de hámster en la que nos tienen corriendo a ninguna parte para detener el abuso al que se nos somete desde las sombras del poder.

Si queremos cambios, no salgamos de la cama hasta que reaccionen, se vayan y nos dejen establecer nuestras reglas. El día que salgamos de la cama para trabajar y construir NUESTRO propio país –y no el que heredamos de la dictadura–, y NUESTRO propio destino, valdrá la pena levantarse temprano. Por mientras, sigamos soñando que las cosas no cambiarán, sino hasta que nosotros las cambiemos.

Por Pablo Mirlo

Artículo publicado en Revista Pluma Roja N°25 mayo 2015

Para más, visite revistaplumaroja.wordpress.com


¿Cuándo nos independizamos?

Siempre he pensado que la mayoría de las guerras independistas acontecidas en América Latina fueron más que nada guerras encabezadas por la burguesía con el único propósito de quedarse con el botín de guerra habitual: el pueblo trabajador. Y que muy por el contrario de lo que muchos piensan –o les encanta creer– nada tuvo que ver con un deseo libertario o patriótico detrás.

Y es que si lo pensamos bien, los que proporcionaban las armas eran, en su mayoría, los mismos que tenían el dinero para sustentar otro tipo de empresas, como la venta de esclavos o la explotación de la gente en sus latifundios. Es decir, eran tipos que poco y nada tenían que ver con los habitantes originarios de estas latitudes, ni mucho menos con la mezcla naciente del cruce de la sangre invasora con la sangre local.

Por tanto, desde mi punto de vista, el pueblo, por muy patriota que fuera –si es que lo era– u oprimido que se sintiera en esos años, no tenía la capacidad bélica, ni el capital económico o fuerza organizativa necesaria para intentar siquiera librar una guerra de independencia (como la que se nos intenta meter por la garganta en las escuelas cuando somos niños y de la cual pretenden nos sintamos orgullosos).

Es por eso que para mí, la lucha “independista”, lejos de ser una cosa de la que el Pueblo debería sentirse orgulloso pasados ya más de 200 años, es algo que es indigno de celebración, dado que solo era una cosa de burgueses.

EL CASO DE CHILE
El caso de la “independencia” de Chile es muy ilustrativo de lo que planteo. El hombre que es considerado el padre de la Patria, curiosamente, no tenía apellido latino, español o de un pueblo originario: su nombre era Bernardo O’Higgins.
Este “prócer” de la patria –como les gusta llamarlo algunos– era hijo de un comerciante irlandés que entre los años 1788 y 1976 fue designado como gobernador de Chile por la corona española. Es decir, los orígenes de O’Higgins estaban en las antípodas de lo que en realidad padecían la gran mayoría del pueblo: una pobreza y sometimiento generalizado.

Su vida no estuvo exenta de los beneficios y lujos de la clase rica de aquel entonces. Tuvo la oportunidad de ir a estudiar a Lima e Inglaterra. En este último país – según cuenta la historia oficial– florecieron sus ideas independentistas. Ahora bien, lo que lo trajo de vuelta a Chile no fue la idea de iniciar una guerra emancipadora, sino que todo lo contrario, regresó para hacerse cargo de la hacienda dejada por su padre luego de su muerte en 1801. Es decir, volvió por negocios.

Pues bien, una vez establecido en Chile, la vida de un hijo de burgués como la de él ya estaba más que trazada desde su nacimiento. En 1810 sería designado diputado por la recién formada junta de gobierno, y posteriormente, sería nombrado coronel del ejército. Lo que sigue después ya lo imaginarán. Participó en guerras varias contra quienes querían que Chile siguiera siendo parte de la corona española. En algunas batallas ganó, en otras perdió, pero al fin y al cabo, terminaría donde terminan los burgueses de su tipo en oligarquías como la nuestra: presidente de Chile. Esto sucedió una vez proclamada la independencia en 1818. Sí, nuestro primer presidente fue un militar.

¿INDEPENDENCIA PARA QUIÉN?
Como verán, nuestra “independencia” no significó ningún cambio importante para el Pueblo común y corriente. Los que se sentaron a gobernar eran los mismos que en el pasado rendían cuentas a los reyes de España. Para el trabajador, esclavo o inquilino del Chile del siglo XIX, el cantar un himno nuevo, ver flamear una bandera nueva y ver a nuevos gobernantes, fue lo mismo que siente un perro domesticado al cambiar de amo. Nuevo amo, la misma correa.

Tal es el nivel de inutilidad de esta “independencia” para al Pueblo, en el caso de Chile, que ni siquiera esta llamada independencia de 1818 acabó con la miserable práctica del latifundio por ejemplo, la cual fue abolida completamente recién durante el gobierno de Salvador Allende (1970-1973). Ahora bien, hay que aclarar sí, que esta tardía independencia y justicia duraría muy poco. Las tierras nuevamente fueron usurpadas por los “empresarios” (latifundistas del siglo XX) tras el saqueo llevado a cabo por la derecha empresarial y los militares durante la dictadura militar (1973-1990) y económica (1973-2015).

SIEMPRE SOMETIDOS
La independencia no llegó para el Pueblo en 1818 en Chile, y me atrevo a decir que, luego de más de 200 años, no ha llegado para muchos en Nuestra América. Y pienso que esto se debe a que aún no hemos peleado nuestras batallas, ni ganado nuestras guerras, sino que solo hemos sido la comparsa de triunfos ajenos y burgueses que nos disfrazan de victorias comunes, cuando en realidad, solo han sido victorias circunscritas a unos pocos: los que nos gobiernan.
Sin embargo, ha habido logros significativos para el Pueblo en algunas partes que encienden la esperanza, como por ejemplo los casos de: la cuba revolucionaria y la Venezuela socialista de los últimos 15 años. Ambos triunfos seguidos de cerca por la construcción de la Bolivia plurinacional de los últimos 10 años de Evo Morales y el Ecuador inclusivo de Rafael Correa.

EL CAMINO A SEGUIR
Algunos plantean que para lograr cambios en nuestros gobiernos a favor del Pueblo y conseguir una real independencia debemos hacerlo todo mediante la vía institucional, es decir, mediante votaciones, políticos, y de manera pacífica. Sin embargo, me pregunto, ¿qué provecho tiene el seguir confiando en instituciones que no han sido establecidas en consulta con el Pueblo?

El caso de Chile es patético, a nosotros nos sigue gobernando una constitución elaborada en dictadura, y por ende, cualquier esperanza de cambio, o de establecer derechos garantizados para todos, como lo serían por ejemplo: la educación, la salud y la vivienda garantizados, gratuitos y de calidad, dentro de este mismo marco que, además, ha sido establecido, escrito e impuesto por los mismos que nos han sometido por dos siglos: la burguesía. Hace que todo sea casi improbable, por no decir imposible.

NO SE PIDE PERMISO
La forma que tuvieron los burgueses de hacerse con los gobiernos en nuestro continente no fue mediante votaciones, no fue mediante enmiendas, no fue mediante solicitudes, no fue mediante campañas publicitarias, no fue mediante hashtags, ni conciertos por la paz, etc. Fue mediante las balas, la guerra, y la sangre. Entonces ¿por qué pretender que un Pueblo históricamente oprimido se comporte de manera “civilizada” a la hora de demandar cambios estructurales y refundar la nación? ¿Por qué pretender creer que mediante votaciones se pueden lograr cambios profundos? ¿Por qué creer en una democracia de cartón definida como tal por una sola clase social: la de los ricos?

Pienso que la victoria popular, inevitablemente y lamentablemente, solo se logrará mediante la toma de las armas, el derramamiento de sangre, y una lucha directa contra el enemigo y en pro de lo que creemos es lo correcto para establecer la justicia e igualdad de oportunidades a la que aspiramos como Pueblo.

Pienso que si los ricos invocan las armas, los ejércitos y el dinero para derrocar gobiernos populares como lo fuera el de Allende. Como lo hacen ahora para derrocar a Maduro en Venezuela, y todo en nombre de su “libertinaje económico” que llaman democracia: ¿por qué el Pueblo no puede hacer lo mismo para defender la soberanía popular y la libertad? ¿Por qué no hacemos lo mismo para lograr por fin nuestra propia victoria sobre la opresión?

¿Hasta cuando celebraremos días de la independencia burgueses? Es mi anhelo que algún día celebremos las revoluciones populares contra el capitalismo, la oligarquía y la injusticia.

Es mi anhelo que celebremos las revoluciones populares y no más falsos días de la independencia.
Para obtener justicia e igualdad no debemos pedir permiso, sino que actuar.

Por Pablo Mirlo

Publicado en Revista Pluma Roja Marzo 2015

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Ardió Troya, pero rápido se apagó :(

A comienzos del mes de enero hubo una noticia que “incendió” las redes “sociales” en Chile: La nueva ley de medios digitales. Y es que la nueva ley quedó en entredicho luego de que se planteara que, todos los usuarios de redes sociales que publicaran más de 4 veces a la semana serían considerados medios de información, y que por tanto, deberían someterse a una nueva legislación que los obligaría a inscribir sus redes en determinados organismos y pagar por su uso, entre otras estupideces.

Sin embargo, la noticia no cayó bien y el repudio general no se hizo esperar. Todo el mundo alzó la voz. Desde la chica que se saca selfies cuando hace ejercicios, el joven aquel que se fotografía con su vasito de Starbucks en todo sepia, e incluso aquel que publica cosas del tipo: Aquí saliendo…, aquí pensando…, aquí trabajando…, aquí mirando tele…, etc. Todos opinaron.

Y es que la polvareda digital levantada por la gente, y ese miedo a no poder decir y publicar todo lo que hace por temor a ser multado -de no cumplir las directrices de la nueva ley-, hicieron tanto ruido que desde el mismo parlamento, algunos “honorables”, tuvieron que salir a dar explicaciones y decir que la ley no era tan así; que se había malinterpretado, y blablaba.

Y bueno, sí, en parte los parlamentarios tenían razón, pero solo en parte. Pues claro, está bien que Chile sea el paraíso de lo irrisorio y ridículo en cuanto leyes se trata (pueden darte 8 años de cárcel por robar una gorra a un policía y quedar libre si atropellas a alguien) pero de ahí a creer que el estado, los tribunales, y la justicia se iban a dedicar a perseguir a cada angelito o angelita que publicara a cada minuto lo que hace o no en su vida en Facebook, Twitter o lo que sea, era francamente imposible. Por ende, los parlamentarios tenían razón, la nueva ley había sido malinterpretada, pero solo desde un punto de vista lógico, pues simplemente era inaplicable en un país con más de 15 millones de cuentas en redes
sociales, y que además, publican cosas más de 4 veces a la semana. Sin embargo, el proyecto de ley, tal cual se filtró, era así de imbécil, ridículo y cobarde. Por ende, el escándalo armado no era mera imaginación o “malinterpretación” de la gente y estaba lejos de ser un simple “error comunicacional”.

Ahora, usted se preguntará: ¿qué diablos pretendía esta nueva legislación?
Pues bien -según nos dicen los políticos- lo que querían con esta ley era regular (controlar) la situación de los medios y sus auspiciadores en Chile. Pues, actualmente, con tanto medio digital no regulado, era necesario –según ellos– establecer “reglas” claras entre auspiciadores y los dueños de los medios en casos de no cumplimento de
contratos,¿?. Es decir, –como todo en Chile S.A– la ley se plantea desde la lógica del comercio, del “pobre” empresario, y no desde las comunicaciones.

También decían que era una oportunidad para que los medios digitales recibieran dinero por concepto de publicidad estatal ¿?. Sin embargo, como medio digital que somos, desde acá decimos: no gracias, estamos bien aquí sin ustedes. Además, ¿con qué cara ofrecen plata con su inútil publicidad, si la mayoría de la publicidad estatal en Chile se la llevan los grandes consorcios radiales extranjeros y televisivos? Y en cuanto a prensa escrita, basta ver los kioscos, todos copados con diarios de COPESA y El Mercurio: diarios que, además, se llevan todo el dinero del avisaje estatal. Entonces, ¿de qué financiamiento nos hablan?

Proyecto censurador
Ahora bien, si este proyecto no se hubiera filtrado tal cual se supo, nuestros –no tan queridos– parlamentarios, hubiesen establecido un marco “legal” que les hubiese permitido perseguir –bajo la excusa de la legalidad, claro– cualquier cuenta en redes sociales de acuerdo a su antojo y arrojo. Y claro, no hay que ser Einstein para darse cuenta que las cuentas que habrían perseguido no iban a ser precisamente las de las chicas y sus selfies diarias, ni tampoco las fotos de perros o gatos subidos por los internautas. Las cuentan que hubiesen perseguido hubiesen sido todas aquellas críticas del gobierno, parlamento, justicia, policía, empresarios, etc. En definitiva, cuentas asociadas a personas descontentas con el sistema en su conjunto.

Sin embargo, como en este país olvidamos todo tan rápido, una vez “aclarado” que nadie tendría pagar por subir cosas, los internautas se olvidaron del asunto y siguieron en los suyo: salvando el mundo mediante “likes”.

Ahora bien, los medio digitales gratuitos y no lucrativos, como esta misma revista, deben permanecer en alerta. Pues como dije anteriormente, esta ley no se está diseñando para seguir y amedrentar a cualquier persona que tiene cuenta en alguna red social. Esta ley se está cocinando para perseguir y obligar a convertirse en medios con fines de lucro a cualquier medio digital gratuito que exista en la web en la actualidad. Y de paso, silenciar de manera “legal” a todos los que
critican de manera independiente al sistema.

Es por eso que es tan importante que medios como Pluma Roja, y otros tantos que proliferan y que publican a diario información en un país donde toda la prensa pertenece a una sola clase social: la clase alta, no sean obligados a convertirse en medios formales. Pues eso significaría volverse parte del sistema, tener que pagar por informar y existir, y por ende, haría inaccesible la información a quienes tienen sed de verdad e información útil pero que no tienen dinero para acceder a ella.

En definitiva, la nueva ley de medios digitales, es una ley que está cocinando a la medida de los de siempre: los dueños del capital y la producción. Una ley que quiere hacer desaparecer a toda la prensa alternativa y creciente, y que en la actualidad, realiza una labor más eficaz, a la hora de informar, que la realizada por los grandes medios y corporaciones.
Porque su mayor interés no es precisamente hacerse millonaria con la publicidad del gobierno, ni de los bancos, o alguna universidad privada. No, su mayor interés es informar y generar opinión en un pueblo que ha dejado de ser educado en las
escuelas para pasar a ser adoctrinado en las “artes” de la competencia, la deslealtad y el querer ser millonario, y todo esto orquestado, claro, desde los grandes medios de comunicación y el poder económico.

Por eso, desde acá decimos:

¡NO A LA NUEVA LEY DE MEDIOS DIGITALES! ¡NO A LA CENSURA!

Por Pablo Mirlo

Artículo publicado en Revista Pluma Roja N°22 Febrero 2015

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Las garras del imperio * Pablo Mirlo

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No llevo mucho tiempo en este planeta, sin embargo, algunas cosas he aprendido en este poco tiempo. Una de esas cosas es dudar SIEMPRE de los pasos de la dictadura más grande y solapada del mundo: la gringa.

El reciente anuncio de restablecimiento del diálogo entre los gobiernos de Cuba y el gobierno de EE.UU ha sido recibido con gran alegría y optimismo por muchos, y no es para menos, la situación de no diálogo entre ambos países, en plena era de las comunicaciones era, por decir lo menos, cavernaria y atemporal.

Sin embargo, debo ser justo, y antes de exponer mis dudas ante esta apertura de ambas naciones, es preciso que me sienta feliz por el pueblo cubano. Si ellos se sienten felices, luego de tantos padecimientos, injusticia y aislamiento por parte de la dictadura gringa, es preciso que yo, amante lejano de esas tierras y costas, también comparta con ellos esa alegría. Pues no es poco lo que han debido pasar. Sometimiento, abandono y castigo de gran parte del mundo perteneciente a la órbita capitalista gringa, por el solo hecho pensar distinto y querer ser independientes.

Es preciso que destaque el valor de ese pueblo de declararse libre de la mano imperial y de mantenerse digno ante las presiones internacionales por más de medio siglo. Y de no ceder jamás ni claudicar en sus convicciones. Los métodos para sostener esa autonomía pueden ser discutibles, sin embargo, no se puede soslayar el encomiable valor y fortaleza de aquel pueblo.

Hecha esta aclaración parto por exponer mis dudas.

Hay un dicho muy extendido por Latinoamérica que dice: “si nunca ha habido un golpe militar en Estados Unidos, es porque en ese país no hay una embajada gringa”. Sin embargo, más allá de la ironía del dicho, que puede sonar gracioso, detrás se esconde una tremenda verdad. Y es que las embajadas gringas, lejos de ser establecimientos diplomáticos, en Latinoamérica, siempre han sido utilizadas como verdaderos caballos de Troya, a través de los cuales, históricamente se ha colado dinero y tráfico de influencias para mantener los territorios alineados con el imperio del norte.

Demasiado bien sabemos lo que hicieron en Chile –y aun hacen–.

En la década del 60, por ejemplo, impulsaron la llamada “revolución en democracia” como método “civilizado” para sustituir los aires emancipadores que soplaban de la gran Cuba hacia toda Latinoamérica. En este periodo, la embajada gringa jugó un rol importante en la coordinación de los esfuerzos para que en las elecciones presidenciales del 64, en Chile, ganase el candidato que en el discurso proponía una “revolución democrática” por sobre una revolución armada: Eduardo Frei Montalva. Y lo lograron, impidiendo de paso, una revolución armada.

Luego, 6 años más tarde, cuando el pueblo logró lo “impensado” en 1970, y eligió al primer presidente socialista en la historia del mundo votado de manera democrática, Salvador Allende, esa misma embajada y desde la Casa Blanca se digitó el asesinato de generales democráticos y respetuosos de la constitución, como lo fue el general Scheneider. Y luego, bueno, ya sabemos el resto de la historia. Quemaron la casa de gobierno y junto con eso, mataron al presidente del Pueblo, Salvador Allende.

Es por eso que tengo dudas ante el restablecimiento del diálogo entre Cuba y EE.UU, pues si eso significa una embajada gringa en suelo cubano, sería realmente peligroso, no solo para Cuba, sino que para todo Latinoamérica.

El peligro está en destruir a Cuba desde adentro. Piensen cuántas veces han intentado a asesinar a Fidel Castro y la Revolución (sin embajada gringa en territorio cubano de por medio). Y ahora, con una embajada allí, en su territorio, ¿creen que Washington resistirá la tentación de no hacer nada?

Desde un punto de vista global, la movida de EE.UU solo obedece a esos temores eternos que tiene de perder su supremacía militar.

A sabiendas que el sueño de Bolivar sigue extendiéndose desde Venezuela al resto de Sudamérica, lo que el imperio pretende por un lado es: separar a Cuba de Venezuela, y luchar por conquistar el territorio de Chavez, y además, evitar que una nueva crisis de los mísiles con Rusia; país con el cual se ha vuelto demasiado hostil en los últimos años.

Es por todo esto que no se puede confiar en un estado como el gringo que por una lado pretende “hacerse amigo” de Cuba, mientras que por otro sigue instigando y gestionando un golpe de estado en Venezuela.

Lo que Estados Unidos pretende con esta jugada es sacarse todas esas piedras del zapato que le molestan, y tener un continente americano subyugado en toda su extensión; desde Alaska hasta Tierra del Fuego, y para eso, era imprescindible penetrar en la isla caribeña, y a su modo, sutil y lento, tomar posesión de un territorio que siempre ha temido se convierta en una base militar rusa que los ponga en peligro -siendo que ellos tienen bases por todo el mundo y nadie puede quejarse.

En fin. No puedo confiar en las palabras del premio nobel Obama. En ese hombre que mata a distancia con sus drones. Que motivó una revolución nazista en Ucrania. Que invade Siria. Que castiga a Venezuela. Que es heredero de quienes mataron a Allende. Que conspiró para matar a Chavez. Lo siento, pero no puedo confiar en ese gobierno, para mí, todo esto del restablecimiento del diálogo es solo el primer paso para someter a Cuba y a Venezuela, desde dentro, y de paso, acabar con el sueño de la Patria Grande.

Sin embargo, confío en el Pueblo Cubano, que se ha preparado y educado por años para hacer frente a las dificultades.

Espero que Cuba y Venezuela nos sigan iluminando el sendero a recorrer y que la revolución no se venga abajo.

Por Pablo Mirlo

Publicado en Revista Pluma Roja N°21 Enero 2015

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La causa más peligrosa de defender en Chile

En los últimos años en Chile ha habido un sostenido aumento de la simpatía por diversas causas o luchas sociales.

Quizás uno de los movimientos más añejos en los últimos 25 años sea el movimiento ambientalista, que ha puesto en el tapete de la discusión diversas críticas al modelo de mercado y su adictiva manera de destruir la naturaleza para generar riquezas.

Otro movimiento que ha destacado en lo últimos años es el movimiento animalista, el cual, también ha salido a la calle a defender a los indefensos animalitos y el constante maltrato por parte del ser humano.

La causa gay tampoco ha quedado atrás, y miles se han manifestado a favor de ella tanto a nivel político, como a nivel de la ciudadanía abrazando sus causas con simpatía y gran apoyo.

Y otra causa que, también pareciera tener un amplio apoyo en la población, es la llevada adelante por la despenalización de la marihuana, la cual también gozaría de no poco adeptos.

Ahora bien, si de movimientos de largo aliento y apoyo se trata, el movimiento estudiantil es más antiguo aún, pues trae a sus espaldas las luchas de más 80 años en este país. Ni hablar del movimiento obrero, el cual ya debe llevar más de un siglo luchando. Estos movimientos, por esas mismas razones, he decidido separarlos de los primeros, pues considero que estos últimos dos abrazan causas que son transversales y que llevan apuntando por décadas a la transformación del sistema en su conjunto y no solo a luchas o intereses personales de grupo o colectividad.

Estas últimas dos causas también, “extrañamente”, siempre resultan con la mayor cantidad de simpatizantes tras las rejas. A diferencia de las otras causas señaladas al comienzo, las cuales, cuando marchan, nadie jamás resulta detenido ni es provocado por la policía a causar destrozos. Pareciera que al poder le interesará desprestigiar solo ciertas causas y hacer creer que no es tan “cool” luchar por justicia social, como sí lo es, por ejemplo, luchar por el matrimonio homosexual o a favor de la marihuana.

A lo que voy es que, claramente, hay causas y causas, y algunas son más aceptables o tolerables para el poder que otras. Por ejemplo, las causas gay, animalistas, o favor de la marihuana, son causas que apuntan a resolver problemas específicos dentro del marco institucional vigente, por eso son toleradas por el poder, pues les pueden ofrecer paliativos de cualquier color, tanto desde la izquierda a la derecha cuando se acerca la época de elecciones y lograr así, para cada partido político, arrastrar un par de votos más vía el populismo, sin jamás resolver las problemáticas de fondo de las demandas de estas colectividades. Es por eso que, estas causas no molestan al poder, pues no pretenden desmantelar el sistema injustamente construido por los que manejan los hilos la política y la economía, por eso no las reprimen.

En el caso de la causa ecológica. esta es cíclica. Solo representa un riesgo cuando los ambientalistas descubren que un nuevo lugar natural está a punto de ser profanado. Cuando esto ocurre, el gobierno de turno sale a “apagar el incendio”, o simplemente, se hace el desentendido, y al final, sigue haciendo negocios en las sombras, pero en el fondo, el gobierno de turno no se inquieta, pues sabe que no es una causa que cuestione el modelo político y económico del cual usufructúa .

Ahora bien, la causa más peligrosa de defender en Chile no es ninguna de las mencionadas hasta ahora.

En Chile, la causa más peligrosa de defender es la causa justa y legítima del Pueblo Mapuche.

El mundo, y mucho menos los chilenos alienados por el consumismo, los centros comerciales y las ofertas de temporada, se da cuenta de que el país está en guerra. En una guerra que nadie declaró formalmente, y que simplemente se ha llevado a cabo por más de 150 años contra un pueblo de una riqueza infinitamente superior a la del actual estado chileno, sin que este último se comporte de manera civilizada con ellos.

Todo comenzó en 1860 cuando el gobierno chileno inició una campaña expansionista en busca de controlar los territorios aledaños a la capital, Santiago. (En ese sentido, se podría decir que el resto del país siempre ha sido visto como una gran colonia por parte de quienes gobiernan desde Santiago). Y bueno, para conseguir sus objetivos debía “pacificar” (exterminar) territorios ocupados por SIGLOS por el Pueblo Mapuche.

Sí, ese mismo pueblo que resistió 400 años la invasión española. El único pueblo que no se sometió a la corona ibérica. El mismo pueblo que jamás se sometió a la dominación Inca. Ese mismo pueblo que nunca tuvo intenciones expansionistas, sino que solo proteger lo heredado por generaciones, de la noche a la mañana pasó a ser el enemigo de la oligarquía chilena, que no escatimo en invadir, asesinar, destruir y someter a ese pueblo con la punta del fusil y las balas.

Desde aquella invasión chilena, el Pueblo Mapuche ha sido reducido a pequeñas comunidades de unos cuantos miles de habitantes, luego de haber extendido su territorio desde el Atlántico hasta el Pacífico. Todo esto, esta más que claro decir, antes de que existieran dos “países” llamados Chile y Argentina que los arrasaron y despojaron hasta el día de hoy.

Ahora bien, volviendo al tema de las causas. Defender la causa Mapuche es por lejos la más peligrosa en Chile. Tanto para los Mapuche como para los chilenos simpatizantes con ella. Pues la justicia solo condena a aquellos que luchan por la liberación, autonomía y determinación del Pueblo Mapuche, y no contra las mega construcciones que arrasan su territorio sagrado y milenario contraviniendo todas las indicaciones de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas que, por ejemplo, en su Artículo 32 afirma: “Los pueblos indígenas tienen derecho a la libre determinación. En virtud de ese derecho determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural”.

En ese sentido, el estado de Chile, es un estado corrupto y despreciable, que borra con el codo los acuerdos que firma con la mano, pues JAMÁS ha permitido al Pueblo Mapuche autodeterminarse ni decidir sus destinos políticos, económicos, y mucho menos, territoriales.

En la actualidad, la justicia en el territorio Mapuche ocupado por Chile no solo encierra a los Mapuche por luchar, y los califica como terroristas, sino que también encierra a cualquiera que simpatice con la causa. Tal fue el caso de la cineasta chilena Elena Varela, quien en pleno proceso de grabación de su documental Newen Mapuche (2010) fue detenida y acusada de terrorismo y condenada a 15 años de cárcel luego de ser perseguida por agentes del estado. Finalmente, permaneció encarcelada 2 años, entre el 2008 y 2010. E insisto, solo por grabar un documental.

Pongo como muestra este ejemplo, pero lamentablemente, las injusticias contra este Pueblo y los luchadores sociales simpatizantes con esta causa se multiplican, y junto con ello, se apilan los montajes, los crímenes, la persecución, humillación y despreció hacia un Pueblo y cultura infinitamente más hermosa que la de occidente. Un Pueblo que comprende a la Naturaleza como un todo, que sabe que solo estamos de paso por esta vida terrenal y que lo mejor que podemos hacer es respetar los ríos que nos dan vida, los árboles que nos dan aire, las nubes que nos traen la lluvia que hace florecer las plantas que nos sanan. En definitiva, un Pueblo que sabe que en el fondo somos gente de la tierra, después de todo eso significa Mapuche (Mapu=tierra, Che=Gente).

Es por eso que la causa más peligrosa de defender en Chile es la causa Mapuche. Una causa que es ocultada y criminalizada por la prensa servil, subyugada y prostituida por el poder político y empresarial. Una causa que no es tan “cool” como otras causas, pero que desde mi humilde opinión, es una de las que más vale la pena defender. La siguiente causa a defender, desde mi punto de vista, sería el establecer una nueva constitución autoconvocada, popular y que salga de las entrañas del Pueblo y no del oligarca parlamento. A fin de fijar nuestras propias reglas del juego, y no las que nos han impuesto los que gobiernan de la mano del dinero.

Al menos, esas son las causas que yo abrazo: la liberación del Pueblo Mapuche y la liberación del Pueblo de Chile.

Por Pablo Mirlo

Artículo publicado en Revista Pluma Roja N°21 Enero 2015

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Aquí les dejo el documental Newen Mapuche:


La malla

Estaba en segundo básico y por alguna razón la profe, ese día en particular, no nos hizo educación física en el colegio. En esa ocasión nos dijo que iríamos a una cancha que quedaba a como 4 cuadras de la escuela. La emoción era generalizada entre mis compañeros, puesto que más que preocuparnos por nuestro acondicionamiento físico, ¡iríamos a jugar a la pelota en una cancha de verdad! y eso de por sí era suficiente para mantenernos a todos exaltados.

Luego de caminar unos minutos y tras cruzar la abandonada línea del tren: allí estaba la cancha. Todos corrimos como si un magnetismo nos atrajera a ella. Al parecer ninguno escuchó a la profe gritar que fuéramos todos juntos, y en menos de un segundo la pelota ya rodaba sobre la tierra. ¿Tierra, piedras? No nos importaba, qué más da, era una cancha y había líneas en la tierra y dos arcos. Incluso había un marcador de madera que se caía a pedazos, el cual me cercioré de ir a ver en persona porque me parecía demasiado genial. No recuerdo el resultado de aquel partido, pero sí recuerdo que fue una de los días más lindos de mi niñez y de la niñez de que aquellos que estaban conmigo.

hghgh

El fútbol siempre ha tenido una conexión casi de nacimiento con los más pobres y es por eso que, le duela a quien le duela, es pasión de multitudes, porque los pobres son multitud.

En torno al fútbol siempre hay historias lindas que contar. Me es imposible olvidar, por ejemplo, aquella ocasión en la cual la cancha de la escuela tuvo mallas puestas en sus arcos por primera vez, recuerdo que todos moríamos por hacer un gol. Y es que el no tener que ir a buscar la pelota quién sabe dónde -por fin ésta se quedaría en la malla-, era todo un avance tecnológico para nosotros. Ese fue un momento épico en los ojos de todos los presentes, pues la vida se componía de pequeños triunfos sobre la adversidad y el tener malla en nuestros arcos nos hacía sentir que estábamos en una cancha de verdad por primera vez y un paso más alejados de la oscura realidad de nuestras poblaciones; que la pelota inflara las mallas era simplemente mágico.

El fútbol tiene, justamente ese “algo” mágico que lo distingue sobre muchos otros deportes, por ejemplo, su carácter dinámico. Para practicarlo no se necesita casi nada de lo que la FIFA considera oficial. Si no tienes una pelota que rebote perfectamente puedes utilizar una desinflada; si no tienes una pelota puedes utilizar una piedra —aunque no es para nada recomendable, como se imaginaran, para las piernas—; si no hay piedras, puedes patear un botella, una lata aplastada, una bola hecha con muchos papeles; e incluso —como alguna vez vi— no faltará el compañero que se sacrifique y haga una pelota con su calcetines. Si no tienes arcos, pues bien, dos botellas te pueden servir; si no hay botellas, pues dos piedras grandes también pueden ser útiles; si no hay piedras, pues una ruma de sacrificadas mochilas en pos de la causa pueden ser más que suficientes; ¿y el travesaño?, pues se inventarán nuevas reglas, como el cobrar “altura” en caso de que haya duda de que la pelota u objeto a patear haya pasado por sobre  los “tres palos”.

El fútbol es amado por casi todos aquellos que no son ricos en lo material, pues para ellos significa la alegría de pertenecer a algo en un país donde nada pareciera pertenecerles, ni la salud, ni la educación, ni la vivienda. El patear piedras por la calle solo deja de ser tan miserable cuando se hace en grupo, y todos los fines de semana, el placer de hacer un gol o el de que tu equipo gane, permite olvidar la frustración de un sistema que estruja y oprime, en ese sentido, el patear piedras y el fútbol parecieran ir de la mano.

Muchos no entienden aquel cariño casi enfermizo por un club de fútbol o por la selección, sin embargo, les es más comprensible: el amor al lujo, al emprendimiento, al desarrollo económico, al crecimiento, a la inversión extranjera, etc. Extraña paradoja.

Quizá nunca seamos campeones de la copa del mundo, pero el fútbol ya nos dio las alegrías que el poder económico nos negó.

Por Pablo Mirlo

Artículo publicado para revista Philolologïa & Translatum (actual Revista Pluma Roja).

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¿Guerra contra, o con, el narcotráfico?

Hace un par de semanas ocurrió un hecho que colinda con la corrupción –palabra vedada en este país de funcionarios públicos tan responsables y ante todo, no corruptos–.

En un operativo llevado a cabo por gendarmería que consistía del traslado de reos desde la ciudad de Ovalle hasta la cárcel de Huachalalume en La Serena, un llamado telefónico ordenó el no ingreso de unos de los reos a tal cárcel.

El reo en cuestión se trataba de un narcotraficante condenado a 10 años de cárcel, el señor Luciano Contreras, hijo del presidente comunal del partido socialista.

Los gendarmes encargados del traslado dijeron que se negaron en primera instancia a trasladar de vuelta al reo a la cárcel de Ovalle, pues creyeron que se trataba de un error, sin embargo, cuando el llamado para su inmediato traslado llegó desde el subdirector operativo de la dirección nacional de gendarmería las cosas adquirieron otro tono, y se vieron en la obligación de proceder a devolverlo.

Ahora bien, el asunto no termina ahí, pues el primer llamado a gendarmería para frustrar el traslado del narcotraficante se hizo desde un teléfono registrado por el senado, más específicamente desde un teléfono de la oficina parlamentaria de la senadora Adriana Muñoz del Partido por la Democracia (PPD). Raro ¿no?

En resumidas cuentas el caso terminó así. Efectivamente el reo fue devuelto a Ovalle. La senadora dice que no sabe nada. La dirección general de gendarmería emitió un comunicado explicando lo inexplicable, quedando todo el asunto como materia de investigación. Investigación cuyo resultado, como ya sabemos, jamás sabremos.

Pongo de muestra este caso, que puede parecer anecdótico, pues encierra una verdad más negra que el traslado de una cárcel o no de un narcotraficante. Lo que deja en evidencia es la concomitancia entre el poder político y el narcotráfico.

Por años he escuchado como alegato –por parte de los que apoyan la legalización de todas las drogas– el argumento de que la guerra contra el narcotráfico está perdida. Por años he escuchado a los políticos decir que ya no hay caso y que ahora solo queda “prevenir”, etc. Sin embargo, me cuestiono: ¿cómo no va a estar “perdida” la guerra contra el narcotráfico si no quisiera la han enfrentado como si de una guerra se tratase?

Son capaces de intervenir mi computador. Son capaces de meter presos a vendedores de hamburguesas veganas. Son capaces de meter presos a manifestantes. Son capaces de meter presos a los luchadores sociales. ¿Y no son capaces de encerrar a los narcotraficantes? ¿No son capaces de intervenir sus teléfonos? ¿Cómo se comunican estos tipos? ¿Con narco-palomas mensajeras, señales de humo, mensajes cifrados?

Lo recientes y detestables hechos sucedidos en México en contra de los 43 estudiantes desparecidos de Ayotzinapa, por enésima vez, solo desnudan la relación entre narcotráfico y política que domina todos los rincones de nuestra actual sociedad, de la cual Chile no es la excepción.

La guerra contra el narcotráfico es una guerra ficticia: jamás comenzó, jamás se enfrentó. De lo contrario ya habría resultados visibles. Sin embargo, nuestras cárceles solo están llenas de pobres, de asaltantes menores, de vendedores de cosas falsas, etc. Mientras los verdaderos criminales se pasean libre, y algunos se dan maña de hasta sentarse en el congreso.

Entonces, cuando nos hablan de que hay una guerra contra el narcotráfico es una burda, falsa e inmensa mentira. A los estados les conviene mantener a la población sujeta a todo tipo de drogas, desde las legales como el consumo de tabaco y alcohol, hasta las ilegales, como la cocaína y otros similares. Les conviene mantener a la población enajenada, sin tiempo para pensar, vivir, reflexionar, pues tan pronto llega el “finde” la única meta de los ciudadanos oprimidos es hacerse pedazos tomando y consumiendo esas mismas drogas (amparadas por el estado) para “escapar” de la realidad, en vez de CAMBIAR la realidad. El estado se alimenta de las drogas como método de control masivo, por esa razón no combate a los narcotraficantes, que son el origen del problema, pues prefiere “combatir” a este gigante etéreo que son las drogas, antes que combatir a sus hijos, parientes, sobrinos, padres y amigos, que son los narcotraficantes: la raíz del problema.

Por eso en definitiva, la emancipación del Pueblo pasa por muchas etapas, una de ellas es reconocer al enemigo, al verdadero, y que muchas veces se viste de carismático político o líder innato, pero que en el fondo, solo viene a domar las masas y seguir trabajando con los que nos quieren con la cara contra el suelo y mendigando monedas.

La lucha o guerra contra el narcotráfico se ha dado por perdida, pero claro, se ha dado por perdida pues los que nos gobiernan quieren que así lo creamos, mientras ellos se benefician de la adicción del Pueblo, su sometimiento y su ignorancia.

Por Pablo Mirlo

Artículo publicado para Revista Pluma Roja N°20 diciembre 2014.

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Revista Pluma Roja N°19

Pluma Roja noviembre 2014Dele clic a la imágen para leer

Amigas y amigos:

Quisiera compartirles esta revista que es en la que trabajo. Ojalá la disfruten, y aunque quizá haya en ella temas que imcumben de manera directa a mi país, es muy probable que se den cuenta también que muchas de nuestras problemáticas son también las suyas. Así que sientánse representados de alguna manera todos aquellos que quieren construir una sociedad mejor. Disfruten del viaje.

Saludos!

PD: Gracias por la foto de la portada crónicas de un prekario.

Para mayor info de la revista visite:

revistaplumaroja.wordpress.com


Revista Pluma Roja N°17 septiembre 2014


El blog de Fabio

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