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Escuela, no.

Pasan los años y cada día me convenzo más de que la escuela está sobrevalorada. Y es cada vez que hablo con personas, y les pregunto, qué recuerdan de lo que aprendieron en la escuela, la gran mayoría me dice: no mucho.

Al principio me consolaba saber que no era el único que pensaba lo mismo. Y es con el paso del tiempo he aprendido que las grandes enseñanzas positivas de la escuela, en efecto, no fueron muchas. De las cosas más importantes que aprendí, recuerdo: aprender a leer y escribir, nociones básicas de matemáticas y, quizá, la más importante, hacer buenos amigos. Sin embargo, todas estas cosas las podría haber aprendido perfectamente fuera de la escuela. Entonces, me pregunto: ¿Cuál es la necesidad y aporte real de la escuela a los niños y niñas? ¿A los intereses de quién sirve realmente?

En las sociedades inmersas en un sistema de dominio con características imperiales –como la mayoría de las sociedades latinoamericanas bajo el yugo gringo– el rol de la escuela no es otro que el sostener el modelo implantado a la fuerza por nuestros no tan buenos vecinos del norte: el modelo capitalista gringo. Para ello, las escuelas se encargan de implantar, año tras año, en las mentes de los niños, ideas relacionadas con este modelo, como lo son las nociones de la competencia y el individualismo.

La escuela, dentro de este contexto, como tan bien lo ejemplifica la obra maestra de Roger Waters y Pink Floyd, The Wall, (en su versión cinematográfica), no sería más que un colador, un modelador de conducta y, en un última instancia, una máquina que muele a la niños y niñas hasta convertirlos en sujetos a la medida del modelo económico y sociedad de mercado imperante. Una máquina que los despoja de todas sus virtudes naturales, como la creatividad y, que los deja llenos de vicios, como lo son: la adoración a los emblemas patrios, los conceptos de nacionalidad y Estado, y el rechazo a quienes piensen o sean diferentes.

Para muestra, un ejemplo. Todos conocimos “niños problema” en nuestras escuelas. Niños que quedaban estigmatizados como la manzana podrida de la clase. Sin embargo, quizá, muchos de estos niños simplemente no eran un problema real. Quizá solo les gustaba conversar, jugar, e imaginar un poco más que el resto. Quizá, eran niños que, con ideas y capacidades de otro tipo, veían el mundo de un modo diferente. Quizá, eran niños con esquemas que no podían ser desarrollados dentro del marco autoritario y casi militarizado del sistema escolar actual, pero no por ello, estaban equivocados.

En realidad, estos niños son la respuesta, y no el problema. La chispa que indica que el sistema escolar, tal y como lo conocemos, no puede seguir tendiendo a la homogenización de las personas. Todo lo contrario, sino que tiene que tender hacia el respeto y fomento de las diferentes capacidades de cada individuo.

Esos “niños problema”, en otro marco educacional, bajo otra concepción de la escuela, podrían haber aportado grandemente a la sociedad. Quizá desde el ámbito de las artes, la ciencias. Quién sabe.

Sin embargo, sea cual sea la respuesta, en el modelo de mercado capitalista imperante, las escuelas no están diseñadas para fomentar la diferencia y formar personas con ideas propias y pensamiento crítico. La escuela está sujeta a intereses económicos y elitistas, a ese 1% que nos oprime y nos mete su sistema económico por las narices. Es por eso que a la escuela le corresponde “formar” –más bien deformar– a los niños y niñas, y lograr que estos piensen, sientan y actúen igual; como si de una gran masa subyugada y carente de capacidad de lucha y cuestionamientos se tratase.  Al resto, a los que piensan diferente, simplemente se les destierra, se les estigmatiza como problemáticos y se les abandona a su suerte.

La escuela, en la actualidad, ha dejado de ser un lugar de aprendizaje. Las aulas se han convertido en meras celdas de adoctrinamiento. Los niños y niñas no van a aprender, van a experimentar los primeras inducciones de lo que será una vida esclavizados a un sistema que no eligieron y que no podrán modificar, pues jamás se les darán las herramientas necesarias para construir sociedad. En pocas palabras, a la escuela entra un niño, y sale, un robot de carne y hueso programado para trabajar para otros, ganar lo mínimo y soñar con ser millonario –como si estás cosas se pudiesen complementar–.

En resumen, la escuela, tal y como la conocemos, es un sistema obsoleto. Y me atrevo a decir más, es un sistema que nunca estuvo a la vanguardia de lo que se espera de instituciones que, a la larga, están llamadas a forman los cimientos y pilares sobre los que se sostendrá el futuro de las naciones y pueblos. Las escuelas, en la actualidad, no son más que cárceles de la creatividad, modeladores de conducta y cercenadores de sueños.

Pero no todo está perdido, aún se pueden hacer cosas para cambiar la forma en la que se concibe la educación y la escuela, y así,  rescatarlas de las garras de quienes la manejan. En un siguiente artículo lo analizaremos.

Por Pablo Mirlo

Publicado en Prisma a vista prismalavista.com


En busca de la felicidad * Pablo Mirlo

En los países de la órbita capitalista estadounidense se han extendido muchos mitos que tienen estrecha relación con la consecución de los sueños y el desarrollo de los individuos. Uno de los mitos más grandes, por ejemplo, es el de la superación personal: rascarse con uñas propias, el éxito solo depende de tu grado de trabajo y perseverancia, etc. Para extender este mito se han valido de grandes “exponentes” de estos temas quienes, a una velocidad asombrosa, publican cada año nuevos y cada vez más extensos libros en la materia, en los cuales exponen de manera muy personal las claves del éxito para lograr lo que sea que hayan logrado. Ahora bien, lo que ignora el lector o lectora de estos verdaderos “gurús” del “ganarle a la vida”, es el contexto de dónde y cómo se desarrollan sus historias.

El caso de Chris Gardner es muy buen ejemplo de este mito. Mito que, por lo demás, es el sustento de un modelo perverso que se nutre de los sueños e ilusiones de millones que no se atreven a cuestionarlo pues anhelan, algún día, ser millonarios como sus “gurús”.

Propaganda gringa: En busca de la felicidad

Lo que presento a continuación no es un análisis de crítico de cine. La película puede haber sido buena o mala. Eso no es relevante. Lo importante es los mensajes sutiles que se esconden en ella.

Chris Gardner es el personaje en el cual se inspiró la película dirigida por Gabrielle Muccino titulada The Pursuit of Happyness (En busca de la felicidad). La película protagonizada por Will Smith nos muestra a un hombre que ha fracasado en sus negocios, que ha sido abandonado por su mujer, que se queda solo con su hijo y que a duras penas trata de sobrevivir sin un lugar estable para vivir en el medio de la metrópolis. Mientras el drama de la película pretende conmovernos con las peripecias, no solo de un hombre, sino que de un padre que lucha por no hacer sufrir a su hijo y que, por otro lado, intenta resurgir del fracaso, los sutiles detalles del mensaje y la propaganda de fondo emergen poco a poco.

Pues, en el momento exacto en que todo parecía perdido y las esperanzas se reducían a cero para nuestro desdichado protagonista…  ¿En qué lugar es recibido para ser entrevistado para un puesto de practicante? Una corredora de bolsa. ¿La entrevista se llevó a cabo en condiciones “normales”? Pues no. Nuestro protagonista llega a la entrevista mal vestido, sucio y en pésimas condiciones. Sin embargo, es aceptado y se le da el puesto.

(Que su presentación haya sido pésima no es un juicio de valor que haga yo, solo estoy replicando los criterios de la gran mayoría de agencias reclutadoras de trabajo a nivel mundial, que por lo general se preocupan más del “envase” que del “contenido”). Y, finalmente, luego de un periodo de evaluación y trabajo, nuestro protagonista es considerado un buen empleado, se le extiende un contrato y logra vencer la pobreza.

Para rematar, en el epilogo de la película se revela que Chris Gardner logró con posterioridad crear su propia empresa multimillonaria de corredores de bolsa. Y fin, él y su hijo vivieron felices por siempre. Una historia que debería conmover hasta al más duro corazón que exista –se supone–.

 

Emprendi-miento

Ahora bien, la lógica detrás del mensaje de la película es bien simple, pero a la vez, ha sido ocultada con delicadeza: solo el esfuerzo personal rinde frutos. Solo los flojos fracasan. El sistema es perfecto. El que es pobre lo es porque quiere.

El problema con este tipo de mensajes es que se piensa que pueden ser de carácter universal y aplicable a todas las realidades. Y, por ejemplo, en las naciones pertenecientes a la órbita gringa, el modelo neoliberal en lo económico y arcaico en lo social que nos oprime, solo se ha encargado de reproducir una casta oligarca despiadada y egoísta que no trabaja en función del desarrollo de los individuos, sino que del enriquecimiento personal. Una casta que solo contempla al trabajador como un mal necesario. Pues para los empresarios, los obreros solo existen como medio para enriquecerse cada día más y no como personas con habilidades y fortalezas que ellos, como empresarios, podrían ayudar a desarrollar. Desde su visión, el empleado debe de estar agradecido porque se le da trabajo, pues de otra manera estaría muriendo de hambre, y por lo mismo, no puede quejarse ni exigir mejores salarios, pues el hecho de estar trabajando ya es un regalo. Esa es nuestra realidad. La realidad gringa es otra.

Puede que yo tenga miles de reparos con la política exterior gringa. Soy un acérrimo contrario a su modelo capitalista. Pero debo ser honesto: el capitalismo gringo parece un niño de pecho en comparación con las variantes neoliberales implantadas en el resto del mundo. Y es por eso que el caso de Chris quizá sea posible en esa realidad, pero pensar que eso podría ocurrir, por ejemplo, en Chile, es de locos.

Chris en Chile

Por ejemplo, el caso de Chris Gardner en Chile hubiese sido así. Aquí, para empezar, lo hubieran visto llegar sucio y desarreglado, y no lo hubieran aceptado para ser entrevistado. Segundo, si es que hubieran aceptado entrevistarlo, lo hubieran rechazado por: irrespetuosa forma de vestir. Y tercero, si es que le hubieran dado el contrato de practicante, una vez terminado el periodo de práctica, pese a su buen desempeño, lo hubieran despedido igual, pues en Chile, no son pocas las empresas que solo viven de trabajadores/practicantes sin sueldo fijo, pues “el marco legal” se los permite. En definitiva, Chris Gardner hubiese vuelto a la calle. Su hijo hubiese caído en la drogadicción y el alcoholismo. Hubiesen tenido que robar para vivir. Y se habrían construido una choza cercana a un puente. Fin de la historia.

Es por eso que el mito del ascenso, del crecimiento, de la idea de ser millonario, del desarrollo del trabajador, en los países de la órbita gringa, no es más que eso, un mito. Y lo que es peor aún, que ese tipo de películas se utilice para motivar a nuestra gente es un contrasentido. Aquí el sistema no acepta a quien no haya nacido en cuna de oro. En nuestros países, el que entra a trabajar, por ejemplo, como limpiador de baños, luego de 40 años, seguirá siendo limpiador de baños. Es imposible que tras muchas capacitaciones, estudios y demases, llegué algún día, a ser, gracias a su esfuerzo, jefe del departamento de limpieza. Imposible. Los ricos de los niveles superiores JAMÁS permitirán nuevos ricos. No está en su cerebro de nuez lograr que sus trabajadores crezcan y se desarrollen, muy por el contrario, solo quieren que sirvan como mano de obra barata.

En definitiva, lo que nos queda es buscar la reconstrucción del tejido social. Sacarnos de la mente el sueño del “emprendimiento” como llave para triunfar en las sociedades económicamente neoliberales, porque ese sueño es justamente lo que nubla la mente de la población a la hora de combatir el sistema imperante. Pues, ¿Cómo combatir un sistema que perfectamente podría hacerme rico si me esfuerzo?

Por eso es importante primero reconocer al sistema como enemigo, y no, como una plataforma de oportunidades para todas y todos por igual, porque no lo es. En Chile ya llevamos un poco más de 40 años de capitalismo en su variante más liberal en lo económico, donde nada está regulado por el estado, ¿y qué hemos ganado? ¿En que hemos avanzado? En nada. Solo tenemos una población deprimida, pobre, ignorante, que padece los peores vicios, y peor aún, que perdió su conciencia de clase.

La felicidad no se busca de manera individual, se busca de manera colectiva. Y ya está bueno que dejemos de esperarla de la mano de la diosa economía y que por arte de magia nos convierta en corredores de bolsa multimillonarios. Así no está diseñado el sistema. Así no funcionan las cosas.

Por Pablo Mirlo

Artículo publicado en: Revista Pluma Roja edición Mayo 2015

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La malla

Estaba en segundo básico y por alguna razón la profe, ese día en particular, no nos hizo educación física en el colegio. En esa ocasión nos dijo que iríamos a una cancha que quedaba a como 4 cuadras de la escuela. La emoción era generalizada entre mis compañeros, puesto que más que preocuparnos por nuestro acondicionamiento físico, ¡iríamos a jugar a la pelota en una cancha de verdad! y eso de por sí era suficiente para mantenernos a todos exaltados.

Luego de caminar unos minutos y tras cruzar la abandonada línea del tren: allí estaba la cancha. Todos corrimos como si un magnetismo nos atrajera a ella. Al parecer ninguno escuchó a la profe gritar que fuéramos todos juntos, y en menos de un segundo la pelota ya rodaba sobre la tierra. ¿Tierra, piedras? No nos importaba, qué más da, era una cancha y había líneas en la tierra y dos arcos. Incluso había un marcador de madera que se caía a pedazos, el cual me cercioré de ir a ver en persona porque me parecía demasiado genial. No recuerdo el resultado de aquel partido, pero sí recuerdo que fue una de los días más lindos de mi niñez y de la niñez de que aquellos que estaban conmigo.

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El fútbol siempre ha tenido una conexión casi de nacimiento con los más pobres y es por eso que, le duela a quien le duela, es pasión de multitudes, porque los pobres son multitud.

En torno al fútbol siempre hay historias lindas que contar. Me es imposible olvidar, por ejemplo, aquella ocasión en la cual la cancha de la escuela tuvo mallas puestas en sus arcos por primera vez, recuerdo que todos moríamos por hacer un gol. Y es que el no tener que ir a buscar la pelota quién sabe dónde -por fin ésta se quedaría en la malla-, era todo un avance tecnológico para nosotros. Ese fue un momento épico en los ojos de todos los presentes, pues la vida se componía de pequeños triunfos sobre la adversidad y el tener malla en nuestros arcos nos hacía sentir que estábamos en una cancha de verdad por primera vez y un paso más alejados de la oscura realidad de nuestras poblaciones; que la pelota inflara las mallas era simplemente mágico.

El fútbol tiene, justamente ese “algo” mágico que lo distingue sobre muchos otros deportes, por ejemplo, su carácter dinámico. Para practicarlo no se necesita casi nada de lo que la FIFA considera oficial. Si no tienes una pelota que rebote perfectamente puedes utilizar una desinflada; si no tienes una pelota puedes utilizar una piedra —aunque no es para nada recomendable, como se imaginaran, para las piernas—; si no hay piedras, puedes patear un botella, una lata aplastada, una bola hecha con muchos papeles; e incluso —como alguna vez vi— no faltará el compañero que se sacrifique y haga una pelota con su calcetines. Si no tienes arcos, pues bien, dos botellas te pueden servir; si no hay botellas, pues dos piedras grandes también pueden ser útiles; si no hay piedras, pues una ruma de sacrificadas mochilas en pos de la causa pueden ser más que suficientes; ¿y el travesaño?, pues se inventarán nuevas reglas, como el cobrar “altura” en caso de que haya duda de que la pelota u objeto a patear haya pasado por sobre  los “tres palos”.

El fútbol es amado por casi todos aquellos que no son ricos en lo material, pues para ellos significa la alegría de pertenecer a algo en un país donde nada pareciera pertenecerles, ni la salud, ni la educación, ni la vivienda. El patear piedras por la calle solo deja de ser tan miserable cuando se hace en grupo, y todos los fines de semana, el placer de hacer un gol o el de que tu equipo gane, permite olvidar la frustración de un sistema que estruja y oprime, en ese sentido, el patear piedras y el fútbol parecieran ir de la mano.

Muchos no entienden aquel cariño casi enfermizo por un club de fútbol o por la selección, sin embargo, les es más comprensible: el amor al lujo, al emprendimiento, al desarrollo económico, al crecimiento, a la inversión extranjera, etc. Extraña paradoja.

Quizá nunca seamos campeones de la copa del mundo, pero el fútbol ya nos dio las alegrías que el poder económico nos negó.

Por Pablo Mirlo

Artículo publicado para revista Philolologïa & Translatum (actual Revista Pluma Roja).

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Castores de cuello y corbata

Dique fabricado por castores.

Dique fabricado por castores.

Hace un par de semanas, mientras hablaba un día con mi madre, ella me contó de un reportaje que había visto en la tele. Me decía que el programa se hablaba de la compleja situación ecológica que se vive en el extremo sur de Chile por culpa de los castores. Al comienzo, la escuché para intentar informarme con respecto al tema, pues lo desconocía. Sin embargo, cuál no sería mi sorpresa, tras luego de terminada nuestra conversación, acabo descubriendo un tema controvertido e interesante, que es lo que me anima ahora a compartirlo con ustedes.

Lo que descubrí:

Primero: No sabía que habían castores en Chile –mis conocimientos con respecto a la flora y fauna nacional no son precisamente vastos–.

Segundo: No sabía que podían ser considerados tan “problemáticos”.

Pues bien, ella me contaba que en el reportaje decían que estos animalitos dañaban el ecosistema debido a: la construcción de diques que hacían en los ríos, la destrucción de árboles en la zona y el desvío e inundación de zonas aleñadas por culpa de sus madrigueras. Ahora bien, mientras escuchaba esto, pensaba: “¿cómo va a ser posible que los animales destruyan la naturaleza? ¿No se supone que la naturaleza es sabia?” No me cuadraba esta relación entre animales y daño al ecosistema. Pues bien, seguí escuchando. Ella me decía que en el lugar estaba autorizada la caza de los castores, y que en el reportaje, los hombres que recorrían la zona, se encargaban de destruir estas verdaderas obras de ingeniería maestra construidas por estos animalitos en los ríos, pues, “según los expertos”, estos terminaban secando, o bien, inundando zonas a su alrededor, lo cual, en definitiva, dañaba el ecosistema.

Mmm, pensaba yo, algo no me sigue cuadrando en todo esto. Entonces pensé. Sí los animalitos son culpables de dañar el ecosistema con la tala de árboles y la construcción de diques. ¿Por qué no se hace nada en contra de las mega represas que se construyen a lo largo de Chile y que han sido impuestas contra la voluntad de los pueblos cercanos a estas zonas? Pues a todas luces, este daño es mucho mayor, y paradójicamente, minimizado por la prensa. A la mente se me vienen dos casos, el pueblito de Gualliguaica en el Valle del Elqui, y la zona de Ralco, en el Alto Biobío.

Pues bien, me quedé con esas ideas dando vueltas, y para ampliar mi conocimiento, me puse a investigar, pues me parecía hipócrita que se asesinara a los castores, y en cambio, a los “castores de cuello y corbata” que llegan de otras latitudes a generar riqueza a costa de nuestros ríos, nuestra flora y nuestra fauna, nadie los cazara. Fue así que, mediante la búsqueda descubrí la razón de esta “ilógica” forma de actuar de la naturaleza, eso de dañarse a sí misma.

Historia

Se supone que los castores no son nativos de esta zona. En realidad, fueron traídos a Tierra del Fuego desde Canadá por la armada argentina en 1947, para fomentar la industria peletera (industria que trabaja con la piel de los animales) en la zona. Sin embargo, como estos animalitos se encontraron aquí sin depredadores naturales, como sí los habían en sus tierras de origen, se multiplicaron hasta volverse una verdadera nación de castores, la que no pudo ser controlada, la cual finalmente terminó extendiéndose entre Chile y Argentina.

Una vez investigado este primer punto mi primera duda quedaba resuelta, podía seguir teniendo fe en la sabiduría de la naturaleza, pues no era su responsabilidad este desequilibrio ecológico en la zona. Como siempre, era culpa del ser humano y su ambición.

Ahora, me quedaba por responder mi segunda duda. ¿Cuándo se abriría la temporada de caza de empresarios que destruyen nuestra naturaleza a costa de llenar sus propios bolsillos? Y es que la situación es similar. Hombres de otras latitudes que han llegado a nuestro territorio, al no encontrar “depredadores” naturales, han inundado la tierra, talado los árboles, secado las comunidades cercanas. Las comunidades pehuenches bien lo saben en el Alto Biobío como, en nombre del progreso, se inundaron extensas zonas sagradas, cementerios ancestrales y zonas vírgenes con tal de construir una gigantesca represa, como lo es la central Ralco, la cual solo le ha servido a quienes llegan, destruyen y se van, para luego bañarse en el dinero que le reporta la generación de energía mediante el caudaloso río Biobío, mientras la flora, fauna y los pueblos originarios padecen la pobreza del progreso.

El caso de Gualliguaica en el Valle del Elqui es parecido. Se inundó por completo al pueblo para poder contener las escasas aguas del río Elqui, y construir allí el embalse Puclaro. Al menos en este caso, lo que no pudo hacer el hombre, sí lo ha hecho la naturaleza, y es que tras años y años de sequía, los restos del pueblito, o lo que queda de él, van quedando al descubierto tras la casi nula presencia de lluvias en la zona que permitan llenar el embalse. La naturaleza se ha vengado. Sin embargo, los que construyeron el embalse, dañaron el entorno, ya se hicieron millonarios, y obviamente, no viven en las inmediaciones del embalse.

Desinformando por la TV
Como siempre, da para pensar la hipocresía imperante en los medios que forman opinión, ya que mientras por un lado “demonizan” a los castores, por otro, se muestran muy atentos a las inquietudes de los inversionistas extranjeros, verdaderas pulgas que succionan nuestro territorio y sus riquezas. Los medios masivos de comunicación ignoran por completo el drama humano que viven las comunidades que han aprendido a ser autosuficientes, y que de un momento a otro, dejan de depender de la naturaleza como su sustento, nuevamente, por culpa del hombre y su ambición.

Al menos, si comparamos a los castores versus los empresarios, en el caso de los castores, estos no construyen porque se les ocurrió venir a “invertir” acá, ellos llegaron, justamente, para ser explotados y generar riqueza. Mientras que a los otros, por culpa de una política extractiva por parte del estado y anti proteccionista, se mueven tranquillos por las calles sin que nadie les de caza, mientras destruyen el medio ambiente.

Sin embargo, la naturaleza es sabia, y ahora, esos mismos castores, hacen perder millones de dólares a los latifundistas de las tierras del sur, mediante la inundación y destrucción de “sus” bosques. La diferencia es que los castores construyen diques para sus madrigueras; lo hacen para proteger sus crías. En cambio, el castor de cuello y corbata, construye represas por ambición, destruye por gusto.

Ahora bien, la naturaleza siempre busca su equilibrio, aunque el hombre intente someterla. Es de esperar que pronto se abra la temporada de caza de castores nuevamente, pero esta vez, contra los de cuello y corbata sí.
¿Quién se apunta?

Dicho sea de paso, desde acá declaramos nuestro rechazo a la represa en el río Pilmaiquen, una construcción que dañará el ecosistema, y sitios sagrados de la Nación Mapuche-
De esto, obviamente, no se hará ningún reportaje que la demonice como sí se hará para seguir demonizando los castores.

Por Pablo Mirlo

Artículo publicado en Revista Pluma Roja octubre 2014

Enlace directo: http://revistaplumaroja.wordpress.com/2014/11/07/castores-de-cuello-y-corbata/

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Represa Ralco, Alto Biobío, Chile.


PASTORES DEL CAPITALISMO

Soy de los que cree que el ser humano tiende a la religiosidad, entendido esto como la necesidad constante de creer en algo, de ser seguir a alguien, de defender posturas y de hasta pelear por ellas, sea esto una ideología de carácter religiosa, política, económica, o artística, etc. Ahora bien, creo que por esta misma razón, muchas veces se cae en la violencia, y a la vez, se procede a rotular a todo aquel que no piense igual que tú, para luego descalificar su opinión o punto de vista de acuerdo a lo que tu consideras es lo correcto o no, siendo que definir qué es lo correcto o no es algo tan abstracto.

Ahora, es justamente debido a esta religiosidad que, aquellos que padecen esa patología que los hace adictos al lucro, muchos han decidido aprovecharse y por ejemplo, establecer iglesias que lucran con la necesidad de creer, han establecido partidos políticos que lucran con las ideas de sus militantes, e incluso, han establecido verdaderas sectas en torno al deporte, como por ejemplo en el fútbol, lo cual, muchas veces ha llevado al asesinato de aquel que no lleva la camiseta del equipo de tus amores, etc. Sin embargo, no contentos con esto, hay otro nicho que han encontrado los amantes del lucro y que se diferencia de las religiones, partidos políticos y clubes de fútbol, pero que apela al mismo principio de la religiosidad: Las charlas motivacionales.

Y es que justamente, aprovechándose de esa necesidad o como yo le llamo, religiosidad, de las personas por creer, no pocos han encontrado un verdadero nicho de negocios en la lucrativa industria de la superación, autoayuda, y el negocio de dictar charlas.

Pero, ¿qué tienen de malo las charlas y la autoayuda? Simple, desde mi lógica, es ridículo que alguien le diga al resto cómo tiene que superarse y soportar de mejor manera la vida cuando, luego de la charla, va y cobra su cheque, se retira en su Audi o Porche, y se va el fin de semana a la playa a vivir de todo lo que le reporta el decirle al resto lo que tiene que hacer, mientras él o ella, no hace nada por vivir dentro de las mismas condiciones que le exige al resto. Es la hipocresía lo malo de todo esto, entre otras cosas.

Y es que aprovechándose de la necesidad de oír que tiene la gente, de recibir palabras de aliento, estos personajes que motivan, se llenan los bolsillos de plata, mientras sus “súbditos”, tienen que seguir batallando día a día por sobrevivir en un mundo en el que sus “líderes” no viven.

Ahora bien, como ustedes saben, los “motivadores” no son personajes al azar, son parte fundamental del engranaje del modelo de mercado capitalista. Y es que si tenemos a los economistas, que vienen a ser los profetas modernos de los auges y caídas del mercado, también tenemos motivadores, que hacen las veces de pastores que le dicen al redil cómo soportar las dificultades de la vida, como si estas fueran herencia divina. Pero no, si la vida es difícil es porque unos pocos se han encargado que así sea.

Por ejemplo, los motivadores van a dictar charlas a las empresas y les suben el ánimo a los trabajadores, para que luego estos vayan y sigan haciendo las mismas labores de manera repetitiva de siempre sin experimentar ningún cambio sustancial en su vida laboral y ¿por qué? Porque la estabilidad emocional de las personas, de los trabajadores, no depende de alguien que me hable bonito o no, depende de mayor justicia social. Depende de una concepción distinta del trabajo, donde se no explote a los trabajadores. Depende de tener un salario que te permita vivir de acuerdo a lo que cuesta la vida en este país.

Pero bien saben esto los motivadores, y se aprovechan de un intercambio desigual, ellos dan cosas intangibles a la gente, mientras ellos reciben a cambio grandes sumas de dinero. Y es que claro, conscientes de que la iglesias ya no suplen esa necesidad espiritual, debido al desprestigio que acarrean, y por ser consideradas por muchos como cosas del pasado, los motivadores ahora se encargan de suplir esas necesidades espirituales mediante un buen discurso, la publicación de un libro, etc.

Personajes como Pilar Sordo en Chile se han hecho millonarios mediante la publicación de textos y charlas que simplemente le dicen a la gente, principalmente a las mujeres, lo que deben o no hacer. Marcelo Rios, Cecilia Bolocco, entre otros, ahora se dedican a dar charlas motivacionales, y ¡cómo ellos van a ser ejemplo! ¿ Los que nacieron en cuna de oro ahora van a decirle a un Pueblo explotado lo que deben hacer para superarse?

El problema con las charlas motivacionales y la publicación de libros de autoayuda es que individualiza los problemas, y te hace creer que tus problemas son personales, y que por ende, solo tú debes solucionarlos para luego ser “feliz”. Sin embargo, ¿de qué sirve, por ejemplo, superar una depresión, alcanzar la “felicidad” o la autorrealización, para luego darte cuenta que todo el sistema va en tu contra, que hay cosas que no puedes cambiar por tu cuenta, por más feliz que estés. Cuando te das cuenta que te roban mes a mes tu dinero el sistema de pensiones y que sus administradores se dan el lujo de jugar con tu dinero y apostarlo, o prestarlo para que se construyan templos del capitalismo como el Costanera Center? ¿ De qué sirve superarte, si al final, cuando llega fin de mes, no te queda nada de dinero?¿De qué sirve que te motiven, si nunca tienes tiempo para nada, ni para tu familia, ni para ser feliz?

El problema con las charlas motivacionales es que solo le sirven dos tipos de personas, al que la dicta, y al empresariado. El que la dicta se llena los bolsillos de plata diciéndole a la gente lo que tiene que hacer, mientras él o ella, no hace nada de lo que dice, y el empresariado, por su parte gana, pues le vende ilusiones de superación a sus esclavos y los mantiene con una soga al cuello, pues a sabiendas que sus esclavos lo odian, prefiere que canalicen sus frustraciones mediante la escucha de estos motivadores, antes que escuchen a otros “pastores” que le revolucionen el redil y lo vuelvan consciente de la necesidad de luchar por la justicia social y no la paz o felicidad individual. Por ende, los motivadores, son solo una pieza más del engranaje capitalista,nada más.

Por Pablo Mirlo

Artículo publicado para Revista Pluma Roja Octubre 2014

Enlace directo: http://revistaplumaroja.wordpress.com/2014/10/29/los-pastores-del-capitalismo/


Revolución: maneras simples de ser un revolucionario * Pablo Mirlo

dfgdgArtículo publicado en Revista Pluma Roja Octubre 2014.

Enlace directo: http://revistaplumaroja.wordpress.com/2014/10/11/revolucion-maneras-simples-de-ser-un-revolucionario/

Vientos de pánico, o más bien, el hálito putrefacto de los guardianes del dinero y la diosa economía soplan sobre los cansados rostros de los ciudadanos. Se publican índices de cesantía, desaceleración. Se gasta, ese mismo dinero que se supone falta, en encuestas que avalen los postulados del ultra derechismo en Chile y que les permitan chillar a los cuatro vientos que solo ellos saben calmar a la diosa economía. Para tales propósitos se valen de miles de hombres y mujeres que son ofrecidos en sacrificio y entregados a las fauces de la bestia cesantía, con el único fin de demostrar que el actual gobierno se derrumba, y que solo ellos pueden ser los salvadores –los mismos que mataron a Salvador–.

Ahora bien, pese a la sarta de mentiras que vomitan los grandes medios de comunicación, hay una gran verdad que pasa desapercibida. El talón Aquiles del modelo económico que esperamos derribar se basa en el consumo. Cuando hablan de que la economía está en crisis es porque los índices de consumo han bajado. Es decir, el mal llamado crecimiento se sostiene sobre las billeteras de la mayoría de los ciudadanos de este país, NO sobre la buena voluntad del empresariado que decide gastar menos en lujos personales para inyectar más dinero mediante el aumento de sueldos, por ejemplo, para no detener el consumo de sus trabajadores. Ni tampoco este “crecimiento” depende de la buena voluntad de los inversores extranjeros. Al contrario, se sostiene sobre nosotros. Pues, es ahí donde se presenta una oportunidad de ser revolucionario. Ellos mismos reconocen que su talón de Aquiles es el consumo, y que cuando la gente no consume, ELLOS entran en crisis, NO NOSOTROS, por ende, es por ahí que hay derribar el modelo económico.

Ahora, para derribarlo, se requiere un cambio total en los hábitos de los consumidores. Se requiere dejar de ir al supermercado para ir a la feria. Se requiere ir y comprar en el almacén más cercano. Se requiere comprar en la farmacia local, no en la mega cadena de farmacias. Y por último, si se quiere hacer de verdad caer a la economía, se requiere de un boicot a los centros comerciales, mutlitiendas, etc. Sin embargo, es sabido que, el mundo empresarial, una vez que se dé cuenta que la gente ya no compra en sus tiendas, bombardeará a través de la tele y los diarios para hacernos creer que el mundo se acabará. Seguramente habrá miles de despidos y la cesantía subirá hasta las nubes, pero es ahí donde un pueblo organizado se hace respetar y no cede a las presiones. Se debería fomentar el trabajo de las cooperativas, la autogestión, etc.

Nos han hecho creer que las crisis económicas también son nuestras crisis, pero eso no es verdad, las crisis económicas son de unos pocos, pero las hacen pasar como nuestras. Sin embargo, cuando no hay crisis, se olvidan de la gente y sus demandas, y en esos momentos solo velan por sus lujos e intereses. Entonces ¿Por qué preocuparnos por la supuesta crisis si no es nuestra? No debemos preocuparnos. Debemos hacer caer la economía hasta el suelo. Nos han hecho creer que sin la economía no somos nada, como si fuera tan necesaria como el aire y el agua. Nos ha hecho creer que este es el único orden económico exitoso, cuando en realidad, es el más nefasto de todos, porque destruye al medio ambiente, saquea los recursos naturales, y solo deja destrucción a su paso, riqueza para unos pocos, y migajas para el resto. Es por eso que se debe dejar de consumir como si el mundo se fuera acabar. Boicot a las grandes cadenas, que caigan hasta el suelo, debemos llevar nuestro dinero a los almacenes y tiendas locales y fomentar la autogestión, las cooperativas e independencia. Esta también es una forma de ser revolucionario.

Por Pablo Mirlo


El blog de Fabio

Baluarte literario y cultural

Mi arca de escritos

Este espacio constituye mi pequeño cosmos y es un fiel reflejo de mí; alberga escritos sobre todo aquello que me gusta, me apasiona, me interesa y me infunde curiosidad. Para leer alguna de mis entradas, selecciona la ''categoría'' que sea de tu preferencia , o bien, echa un vistazo a lo ''más visto'' Todo lo publicado es de mi autoría.

Alejandra Meza Fourzán

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Poemario Primario

Un puñado de sentimientos, vivencias, sueños y delirios, en forma de sencillos poemas.

La Piedra Psilosofal

-Amo ergo Sum-

Pintura del Cosmos

Relatos, cuentos y literatura

Mi lengua nativa

mis letras, mi cosmos...

Globo de Ayer

Es un poco y mucho de todo (poesia, musica, letra e historias)

A la Sombra de la Luna

Verdades que parecen Mentiras & Mentiras que parecen Verdades.

Un gato mas en la ciudad

To bit or not to bit

Literatura, cultura y nuevas tecnologías

Este blog aporta herramientas multimedia para aprender y disfrutar de la literatura y de la cultura

Yo amo al cine

Criticas, estrenos y más

Singularette

No solo soltera, sino singular

(Nos)otros

Escribiéndote...escribiéndome...escribiéndo(Nos) a (otros)

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A almas vivas, ardientes, soñadoras y guerreras.

simple Ula

I want to be rich. Rich in love, rich in health, rich in laughter, rich in adventure and rich in knowledge. You?

Sus pinturas

El blog de mis pinturas