En carne propia * Pablo Mirlo

Cuando le diagnosticaron un cáncer terminal su vida cambió. Él sabía de qué se trataba todo. Había leído ya muchas historias de quienes padecen este terrible mal. Sin embargo, una cosa era saberlo en el papel, y otra, muy distinta, vivirlo en carne propia. Para esto último no estaba preparado: su ánimo se derrumbó.

Hombre orgulloso. Inquebrantable en cuanto a lo que él percibía como el honor y la dignidad, se negaba a pensar que tendría que pasar sus restantes días en hospitales; entre doctores y enfermeras. Esos nunca habían sido sus planes.

Fue así que ante este nuevo escenario, y hecho un manojo de miedos, dudas, e incertidumbre, caminó cabizbajo de vuelta a su hogar, pensando, meditando. En la calles ya se encendían los primeros faroles. Era mayo. Era jueves. Estaba nublado. En 4 horas más sería viernes.

Al llegar al hogar estaba su esposa. Ella le preguntó que cómo le había ido con el doctor. Él –de manera mecánica– respondió que todo había salido bien. Que no tenía nada. Ella –compañera de mil batallas– sin embargo, algo leyó en sus ojos caídos, mas prefirió no indagar más. Ya habría tiempo –pensó– ahora era hora de comer.

La cena transcurrió con normalidad. El hombre era un experto en separar sus palabras de lo emocional. Y por ende, entre chistes y risas, ocultó el miedo a eso desconocido que lo comía por dentro, al menos por un momento. Mas su esposa no era tan fácil de engañar.

La noche fue larga. No podía dormir. Mantuvo sus párpados cerrados, pero por dentro era un mar de reflexiones e ideas. Estaba despierto.

Hombre pobre. No nacido en cuna de oro. Siempre había dicho que cualquiera se convertía en “luchador” y “ejemplo” en estos tiempos, por el mero hecho de luchar contra el cáncer. Sin embargo –pensaba– nadie repara en que esos “luchadores”, solo son tales, pues tienen los medios económicos para hacerlo. Él no los tenía. Y por esos misterios de la vida, ahora el mismo se enfrentaba a la incómoda situación de tener que decidir qué tipo de “luchador” ser.

Pero en el fondo ya lo sabía. Descartó de plano ser uno de esos –según él– mal llamados héroes que criticaba. Era contrario a esa “valentía” auspiciada con dinero. Si vas a luchar contra una enfermedad, –decía– al menos que no te signifique el dar hasta el último de tus centavos. ¿Quedar vivo, para deberle de por vida a una banco lo pedido prestado? Ni pensarlo.

Criado con poco en cuanto a lo material, sabía exactamente lo significaba la lucha y la valentía pura como la definía él. Y esta valentía no tenía nada que ver con dinero, sino con saber las limitaciones y desafíos propios. Tenía que ver con saber vencer en un mundo exitista, en el cual, sino no haces lo que te dice, te considera un perdedor. Y él, no lo era. Ni lo tampoco lo sería ante este desafío.

El hombre que no necesitó nunca mucho para vivir. El niño que jugara con piedras el fútbol que tanto amó. El joven que fue a una escuela que se caía a pedazos. El obrero que trabajó toda su vida con un sueldo que a duras penas le alcanzaba para no pasar hambre mes a mes. Él, que había vivido así sus 45 años de vida, no estaba para hazañas.

¿Hacerse el valiente y luchar contra una enfermedad? Patrañas –pensaba–. Los pobres no nacimos para luchar contra lo que se sana con dinero. Los pobres no tenemos derecho a ser “valientes” en estos casos. Los pobres asumimos la realidad y punto. ¡Qué los ricos derroten el cáncer! ¡Qué los ricos derroten todo lo que necesiten derrotar con dinero! Los pobres solo esperamos pasar vivos de un invierno a otro. ¡Eso es ser valiente! –Decía– Nacer y cargar desde la cuna la cruz de la pobreza e incertidumbre, y no dejarse abatir por ella.

Don Antonio Torres, una semana después de estos acontecimientos, fue encontrado muerto. A su mujer solo le dejó una carta en la que le pedía que no lo juzgara. Sin embargo, la complicidad de ambos era tan profunda que no había espacio para sorpresas, perdones o explicaciones. Ella –conocedora de las profundidades de su corazón y mente–, lo sabía. Lo intuyó el día que le dijo que no se preocupara. Sin embargo, no lo juzgó. Lo comprendió. Ella, en el fondo, sabía que habría hecho lo mismo. Era casi un pacto sin palabras que los ataba.

Los pobres no tienen alternativas, solo enfrentan los días como sea que vengan. Y Don Antonio no era de los luchadores con dinero. Era de los que luchan solo cuando es justo hacerlo. Y, lamentablemente, en esta batalla, solo se permitían los que tenían a su disposición aquella droga que corroe y deforma: el dinero. Don Antonio, no lo tenía, pero era valiente. Y con valentía eligió irse, y no, el ser llevado lentamente. Así murió, o despertó a otra realidad, un nuevo héroe-obrero-pobre.

Por Pablo Mirlo

Catedral-de-La-Serena-de-Noche-Chile

Calle Los Carrera, La Serena, Chile.

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

Anuncios

Acerca de pablomirlo

Me considero un obstante, un sin embargo, un pero. Me considero un parlante, un sin regazo, un perro. No obstante considero, que sin embargo un perro, no obstante puede ser hablante, y en charcos, su propio dueño. Me considero un sin embargo, un marco descolgado, un cielo colgante, ensueños, un amargado. No obstante difiero. Tal vez ni concuerdo. Quizás ni debiera. Probablemente, ni es cierto. Ver todas las entradas de pablomirlo

6 responses to “En carne propia * Pablo Mirlo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

El blog de Fabio

Baluarte literario y cultural

Mi arca de escritos

Este espacio constituye mi pequeño cosmos y es un fiel reflejo de mí; alberga escritos sobre todo aquello que me gusta, me apasiona, me interesa y me infunde curiosidad. Para leer alguna de mis entradas, selecciona la ''categoría'' que sea de tu preferencia , o bien, echa un vistazo a lo ''más visto'' Todo lo publicado es de mi autoría.

Alejandra Meza Fourzán

Autor/Author Blog

Poemario Primario

Un puñado de sentimientos, vivencias, sueños y delirios, en forma de sencillos poemas.

La Piedra Psilosofal

-Amo ergo Sum-

Pintura del Cosmos

Relatos, cuentos y literatura

Mi lengua nativa

mis letras, mi cosmos...

Globo de Ayer

Es un poco y mucho de todo (poesia, musica, letra e historias)

A la Sombra de la Luna

Verdades que parecen Mentiras & Mentiras que parecen Verdades.

Un gato mas en la ciudad

To bit or not to bit

Literatura, cultura y nuevas tecnologías

Este blog aporta herramientas multimedia para aprender y disfrutar de la literatura y de la cultura

Yo amo al cine

Criticas, estrenos y más

Singularette

No solo soltera, sino singular

(Nos)otros

Escribiéndote...escribiéndome...escribiéndo(Nos) a (otros)

novelaromanticaescritorajoven

A almas vivas, ardientes, soñadoras y guerreras.

simple Ula

I want to be rich. Rich in love, rich in health, rich in laughter, rich in adventure and rich in knowledge. You?

Sus pinturas

El blog de mis pinturas

A %d blogueros les gusta esto: