Dolores * Pablo Mirlo

Al caer soñaba,
soñaba que despertaba,
y al caer tropezaba,
tropezaba con las mismas sábanas.
Y al despertar imaginaba
que soñaba en trance.

Y así me la pasaba,
la madrugada ahogado en dolores,
esperando que pasaran las horas,
como quien espera en la noche un transporte,
como quien espera sin alternativa,
sobre lejanas montañas vivas,
que los ríos se desborden.

Mis días favoritos fueron
en los que despertaba y soñaba.
Y caía sobre blandas capas
de amor y bombones.
Y me cubría de magia de todos los colores.
Y se deslizaba una guadaña,
que segaba mi piel y los dolores.
Mis días favoritos fueron,
en los que no tembló mi armazón de hombre.

Mas ahora solo veo,
entre pestañeo y pestañeo,
las escobas de mis párpados mojadas
por el agua salada que surca mi cara,
y que tritura mi cuerpo entero,
de la noche a la mañana.

Esto de volverse enfermo o viejo
no es lo que pensaba,
ni es recomendable.
Sírvase no desviarse el que tenga boletos hacia otra parte.

Tal vez algo de sabiduría había,
en las almas suicidas de los jóvenes,
y sus anhelos de partir antes.
La nobleza de saber perder de pie y no pedir explicaciones.

Tal vez algo de sabiduría genuina queda
en morir de viejo y rodeado de males.
Escribir de amores y dolores,
antes que el espíritu, de la carne se nos arranque.

Al despertar soñé que soñaba.
Solo era el efecto de otro dañado calmante.

Por Pablo Mirlo

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Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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