Corazón al vacío * Pablo Mirlo

¡Qué vacío más grande cuando no me llamas cuando corresponde!
Sin querer tus palabras se han convertido en la savia que me recorre
del polo sur al norte, de los pies a la cabeza y sus resortes.

¡Qué vacío más grande cuando no sé de ti ni dónde!
Si estás durmiendo, o jugando, o si murmuras en la penumbra mi nombre.
Por más que quiera dormir, no podré hasta no saber si de mí te escondes.

¡Ni estas palabras me liberarán!
¡De imaginar una y mil razones!
¡Cada cual más negra, cada cual más torpe!
Y es que esperar constantemente la tragedia
Me ha hecho lo que soy, todo por tu nombre.

A medio camino de dejar de ser niño, a medio de camino de ser hombre,
¡Escríbeme, llámame, da señales!
No me queda nada peor que hacer que interpretar el silencio de esquivos signos esta noche.

Repito cada una de mis últimas acciones.
Tal vez fue una palabra, una mirada, un no sé, un tal vez
o un quizás mañana.
Tal vez fue lo que no dije, lo que no noté, lo que escribiste
o quién sabe qué.

Solo sé que no hay peor manuscrito que aquel yo escribo
en mis pensamientos,                                                            como cinceles, esculpen en piedra palabras indelebles mis temores,
y es que no sé de ti.

Envíame signos para poder dormir,
dame la respuesta fácil
y borra todo lo que imagino, temo y pienso.                                                                                           ¡Qué vacío más grande es no saber nada de ti!

Sin querer dependo, de que algo de tu luz me dejes caer
en una palabra
en un llamado
en una queja
en un saludo
tan
solo
di
algo.

Por Pablo Mirlo

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Licencia Creative Commons
Corazón al vacío por Pablo Mirlo se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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7 comentarios

  1. “¡Ni estas palabras me liberarán!
    ¡De imaginar una y mil razones!
    ¡Cada cual más negra, cada cual más torpe!
    Y es que esperar constantemente la tragedia
    Me ha hecho lo que soy, todo por tu nombre.”

    De entre todo, esa fue la parte que más me llegó.

    A veces a uno le llega el día en que se vuelve inmaduramente masoquista ante un amor que sólo parece torturarnos (con palabras, con ausencias, con actitudes).

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  2. El mundo está lleno de corazones esperando. Y… Ya se sabe que “el que espera desespera”, pero el consuelo no está en saber que hay otros esperando; porque no hay consuelo… Solo esperanza.
    A continuación, el rastro de una antigua esperanza que tuvo un desenlace feliz:
    “La noche…
    Es tuya y mía,
    como las sombras
    en donde nos movemos.

    La luz…
    Será nuestra
    cuando caminemos
    juntos
    hasta el mar.”

    Un fuerte abrazo

    Le gusta a 2 personas

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